Dejar De Lado El Placer No Sirve

Tras más de un siglo de dietas presenciamos una epidemia de obesidad, sobrepeso y cinturas "gordas". Frente a ello, lo recurrente es "hambrear" a la gente con dietas muy bajas en calorías, poco placenteras y nada sostenibles en el tiempo.

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El paradigma actual para el tratamiento de la obesidad siguen siendo las dietas de hambre. Aun así, estamos frente a una epidemia de obesidad creciente, que es hasta el momento imparable.

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Hambre Emocional

El hambre emocional y las conductas compulsivas no son más que distraerse para no sentir, pensar o decir. No prestamos atención a la cantidad o al tipo de comida que ingerimos, ni tampoco a la velocidad con la que lo haré. Esta conducta inconsciente lleva muchas veces a comer grandes cantidades de comida y, posteriormente, a sentir culpa.

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06-08-2017

Hambre Emocional

El hambre emocional y las conductas compulsivas no son más que distraerse para no sentir, pensar o decir. No prestamos atención a la cantidad o al tipo de comida que ingerimos, ni tampoco a la velocidad con la que lo haré. Esta conducta inconsciente lleva muchas veces a comer grandes cantidades de comida y, posteriormente, a sentir culpa.

¿Por qué queremos bajar todos los kilos que llevamos hace años en dos días? ¿Por qué vivimos toda la vida buscando milagros, y logrando fracasos? ¿Nunca aprendimos la lección, de que lo que viene rápido, también se va rápido?¿Cuando va a ser el momento de hacer algo que me haga cambiar para siempre? ¿Será momento de dejar de tener un cuerpo incomodo? ¿Por qué no decidís cambiar, y dejar de vivir de fantasías?

Vivimos toda nuestra vida realizando dietas en las que, para bajar de peso, teníamos que cerrar la boca y posponer el consumo de lo rico y tentador para cuando llegáramos al peso deseado. Ese día, cuando lográbamos la meta, nos comíamos todo y de nuevo volver a empezar.

Las dietas de hambre, las dietas tal como las conocemos, fracasaron. La idea de que, para perder peso, hay que prohibirse (permitiéndose sólo un día), no va más. ¿Quién puede creer que, para estar flacos, tenemos que estar toda la vida sin darnos el gusto de disfrutar lo rico? ¿Quién puede sostener una dieta a largo plazo?. En la actualidad asistimos a una epidemia de obesidad, caracterizada por la presencia de grasa abdominal y el sedentarismo de la población, aumentando de tal manera los riesgos de Diabetes tipo II y enfermedad cardiovascular.

Hoy existe una forma de lograr un peso saludable sin caer en restricciones excesivas: un tratamiento donde no hay prohibidos o permitidos, ni alimentos buenos o malos, sino que “hay porciones”. Donde lo importante es moverse cada vez más, promoviendo la acción respecto de actividades que nos causen placer. Donde aprendemos a comer por hambre real y no emocional.

El hambre emocional y las conductas compulsivas no son más que distraerse para no sentir, pensar o decir. No prestamos atención a la cantidad o al tipo de comida que ingerimos, ni tampoco a la velocidad con la que lo haré. Esta conducta inconsciente lleva muchas veces a comer grandes cantidades de comida y, posteriormente, a sentir culpa. Cada vez que calmo una emoción con comida, dejo una huella en mi mente, y voy a volver a comer; no voy a volver a mirar una película ni a salir a correr, ni ponerme a planchar… voy a volver a usar el mismo objeto: comida, y con el mismo resultado: volver a engordar o no bajar, no tener ese cuerpo cómodo y sano que quiero. Por eso un gran tema es empezar a pensar qué hacer con este hambre emocional que en algún punto es lo que está debajo de eso que me cuesta, que es manejar las comidas separadas de las emociones.

Los humanos usamos la comida para tapar emociones no agradables. Si esta emoción a resolver queda enmascarada por el acto de comer, entonces nada va a cambiar. Si yo quiero cambiar, debo enfrentar los problemas adquiriendo herramientas para solucionarlos. Ni bien cubrimos nuestras necesidades básicas, nos dominan los deseos. Los seres humanos no queremos pizza, helado, ni un pedazo de chocolate, ni sexo, ni cigarrillo. QUEREMOS PLACER!! ¿Podremos controlar nuestros propios deseos para vivir mejor?

El Objetivo es comer cada vez mejor, y no -contrariamente a lo que se visualiza como tal- bajar de peso. Porque comiendo sano, rico y moderadamente, siendo activos y regulando las emociones sin comida, el cambio de peso viene solo. La idea es alcanzar un cuerpo cómodo, no el “ideal” ni el que te muestran las revistas. Un peso que se pueda sostener a largo plazo, concientizándonos respecto de que todos venimos en diferentes envases.

 

 

German Corvini - Especialista en Obesidad - Universidad Favaloro.

 

 

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